viernes, 3 de febrero de 2012

Los grupos dominantes ya no tienen miedo


Ya no tienen miedo. El poder, léase el conglomerado formado por instituciones políticas, grandes empresas, multinacionales, bancos, financieras, etc., ya no tiene miedo a los movimientos sociales. No ven ninguna posibilidad de que el pueblo llano, léase trabajadores, funcionarios, desempleados, estudiantes, pequeños empresarios, etc., inicie algún tipo de cambio más o menos revolucionario.
Lo dijo ayer Rajoy en Bruselas. Parece que todo político gobernante que se precie debe haber padecido su huelga general; es como una medalla al mérito. Pero no denotaba miedo, ni preocupación, simplemente resignada aceptación. La frase de Rajoy   muestra una forma de pensar que comenzó a fraguarse cuando cayó el muro de Berlín en 1989. Hasta entonces, en la Europa occidental, se había impuesto un modelo de capitalismo caracterizado por el Estado de Bienestar; ello permitió la mejora salarial de las rentas del trabajo, un amplio abanico de servicios ofrecidos por el Estado de forma gratuita (sanidad, educación, ayudas sociales,..) y un sistema impositivo equitativo  que promovía la redistribución.
Este modelo se impuso con el acuerdo de la mayoría de las fuerzas políticas del momento: cristiano-demócratas y socialdemócratas, estos últimos con un discurso más radical que el actual. Fue un consenso que se extendió además a unos sindicatos poderosos. Pero, desaparecido el peligro comunista, el sustento ideológico del modelo quedó en entredicho. El comunismo había fracasado como sociedad y ya no había opción alternativa. Y con ello llegó el neoliberalismo, y más tarde la globalización, y el predominio de la economía financiera (libre de trabas legales) sobre la productiva, y las crisis financieras, y la Gran Recesión, y la obsesión por el déficit y el olvido del crecimiento, y el desmantelamiento del Estado de Bienestar, y el denuesto de lo público, y…
Ya no tienen miedo. No existe alternativa alguna dicen. Es verdad, aquellos que podían plantearla están desmantelados; los movimientos sociales desarbolados (en aras del individualismo consumista) aunque esporádicamente muestren tímidos brotes de vida (movimiento 15M), los sindicatos desprestigiados, la izquierda sin doctrina ni ideología que la impulse, ¿por qué han de tener miedo?. El Estado de Bienestar surgió gracias a la amenaza del comunismo, pero ¿qué instrumentos existen ahora para contener el alud neoliberal? 

domingo, 8 de enero de 2012

La fobia a los impuestos



La crisis económica se conjuga con un dominio social evidente de lo que podemos denominar una mentalidad neoliberal.  El enorme poder del discurso que promueve esta visión de las cosas, ejercido a través de los medios de comunicación, de los centros de poder universitario, de los círculos de difusión ideológica, ha logrado convencer a un importante sector de nuestra sociedad de que los postulados neoliberales son la mejor y la única solución posible a los problemas económicos.
Se publican los resultados de una encuesta en la que se pone en evidencia que una mayoría de los españoles prefiere los recortes, incluidos los que afectan a la base del estado de Bienestar (educación, sanidad,...) a que se suban los impuestos. Es este uno de los pilares teóricos básicos del neoliberalismo. Su esencia beneficia a los que más tienen, a los ricos, a los propietarios del capital, que ven como cada vez pagan menos por su riqueza a pesar de que son los que, desde una lógica solidaria y equitativa, deberían pagar más. Pero lo mismo piensa quien tiene mucho menos y, por tanto, debe pagar también menos. 
Y tampoco se puede argumentar que reducir los impuestos siempre es beneficioso para la economía. Los datos objetivos desmoronan otro de los presupuestos básicos del neoliberalismo: que la reducción de impuestos sirve para crear empleo y aumentar el consumo. En España, y en toda la UE se han reducido los impuestos en la última década y ello no ha servido para evitar las actuales tasas de paro ni para mejorar los índices de consumo. Ni siquiera para evitar que, en un ciclo depresivo, quiebren innumerables empresas. Han servido para que los ricos sean más ricos.
Los impuestos se emplean para revertir sobre la sociedad una mayor igualdad a través de instrumentos básicos: formación, sanidad, protección social, etc., que benefician más a los que menos tienen. Los grupos desfavorecidos son los que más necesitan estos recursos y la única fuente para conseguirlos son los impuestos. No entienden, por tanto, que la fobia a los impuestos les perjudica claramente; los ricos no necesitan que el Estado vele por ayudarles en los aspectos esenciales de la supervivencia, ellos tienen recursos para hacerlo por sí mismos. Los pobres, no.

sábado, 7 de enero de 2012

También una crisis política

La economía, en realidad la crisis económica, está centrando por razones obvias el interés ciudadano. Se difunde desde la mayoría de los medios la idea de que a nuestra situación económica le corresponden las soluciones que, desde el poder nacional y europeo, se están proponiendo y que no hay alternativa. Parece que la economía fuese una ciencia exacta en la que 2-2 siempre da 0; se olvida con mucha facilidad que la economía es una ciencia social y, por tanto, política. 
Así pues la crisis no solamente es económica, tiene también un origen claramente político. Porque está motivada por una serie de decisiones tanto del capital financiero como de las autoridades políticas europeas, que han optado por una solución centrada exclusivamente en el control del déficit. Esta opción favorece claramente a los mismos capitales financieros que la han provocado y perjudica a la mayoría de la población, incluidos muchos empresarios. Volvemos de nuevo a la magia de las cifras; por qué no el 5 % en vez del 4,4, o el 8 % en vez del 6 % de déficit . Se trata de simples decisiones políticas.
Uno de los problemas del PSOE es que no supo vertebrar una política alternativa a la que le obligaba la UE, ni tampoco explicó por qué adoptó aquellas medidas y no consideró otras. El PP centra su actuación en lo mismo, pero más; tampoco diverge de lo que le manda la ortodoxia ni por programa ni por ideología. Esperemos que si Sarkozy y Merkel pierden sus próximas elecciones y los partidos socialistas suben al poder en Francia y Alemania rompan con esta política económica y apliquen otras medidas para salir de la crisis: es la última esperanza. Si no es así veremos una creciente desafección tanto hacia el mismo sistema democrático como hacia una UE que será vista como la culpable del creciente deterioro social y económico. 


Publicado como Carta en la sección de Opinión de EL PAÍS:  http://www.elpais.com/articulo/opinion/crisis/politica/elpepuopi/20120109elpepiopi_7/Tes

martes, 16 de agosto de 2011

¿Por qué la crisis actual?

El periodista e investigador Vicenç Navarro publicó el pasado 11 de agosto, en el diario Público, este interesante artículo sobre el significado de la actual crisis. Merece la pena leerlo ya que así podremos entender mejor por qué se está produciendo el actual ataque al Estado de Bienestar.

¿Por qué la crisis actual

lunes, 8 de agosto de 2011

El movimiento 15M

Fuente: http://movimiento15m.org

El movimiento del 15M sigue estando en el candelero. Su visibilidad mediática se basa en el principio de la acción permanente: marchas, campamentos, asambleas, concentraciones solidarias, etc. En los momentos en que escribo esto están convirtiendo el intento de retornar a la Puerta del Sol en su principal "casus belli".
Parece evidente que importantes sectores sociales, sobre todos de las clases populares y medias, se sienten identificados con los postulados del movimiento. Hasta ahora, por tanto, el movimiento 15M es un síntoma de la mala situación económica, social y política; es, en otras palabras, un síntoma de la crisis.
Pero la dificultad para que el movimiento trascienda puede venir en el futuro. Una cosa es mostrar un malestar, protestar por la manera en que nos está afectando la crisis económica, por las incapacidades y corruptelas políticas, etc., y otra muy distinta proponer soluciones y llevarlas a cabo. Para esta segunda fase es necesario una vertebración política porque es necesario tener poder para aplicar las medidas que se proponen. La España de 2011 no es la Atenas de Pericles en el siglo V a.C.; una sociedad contemporánea desarrollada no puede funcionar en base a movimientos sociales asamblearios, ni siquiera con la ayuda de las redes sociales y la telefonía móvil. Es en este paso donde, por el momento, se encuentra el principal talón de Aquiles del movimiento: su falta de proyectabilidad política.
Pronto llegarán las elecciones del 20N y el movimiento tendrá que adoptar una postura frente a ellas. La abstención solamente favorecerá a los partidos mayoritarios, la decantación por los partidos de una determinada línea ideológica podría clarificar su opcionalidad, incluso pactando su apoyo. Mantenerse tal cual no parece una solución porque quedar reducido a ser un movimiento antisistema entraña perder cualquier posibilidad de influir en la creación de una respuesta popular a la crisis.